Moho en la tierra de las plantas
Una capa blanca puede ser moho o sales acumuladas. Mira su textura y revisa el sustrato antes de regar, trasplantar o aplicar un producto.
El moho superficial suele formar una capa blanda, blanca o grisácea sobre el sustrato. Su presencia no demuestra que las raíces estén podridas. Una costra dura y cristalina puede ser una acumulación de sales.
Empieza por observar dónde está la capa y cómo se encuentra la planta. El depósito sobre la tierra, las manchas en las hojas y una planta que se marchita con el sustrato empapado requieren comprobaciones distintas.
Distinguir el moho de una costra de sales
Una capa blanda o con aspecto de pelusa sobre el sustrato encaja con crecimiento de hongos superficiales. Si forma una cubierta gruesa, puede dificultar que el agua penetre en la tierra.
Una costra dura, granulosa o cristalina puede venir del agua de riego o del abono. A veces aparece también en el borde de la maceta. El aspecto orienta la comprobación, pero no permite identificar un hongo concreto.
Retirar la capa superficial
Retira con cuidado la capa afectada y deséchala, procurando no dañar las raíces cercanas a la superficie. Recoge también las hojas y flores caídas.
No hace falta trasplantar toda la planta solo por una película superficial. Después de retirarla, revisa las condiciones que permiten que siga apareciendo: la superficie permanece mojada y hay poco movimiento de aire entre las macetas.
Ajustar el riego sin secar toda la planta
Comprueba el sustrato antes de volver a regar y sigue la necesidad de esa especie. Una planta que necesita riegos frecuentes no debe secarse por completo para eliminar una capa superficial.
Levanta la maceta para comparar su peso con el que tiene después del riego. Mira también si queda agua en el plato o el cubremacetas y vacíala.
Comprueba que el agua pueda salir por los agujeros de drenaje. Si la planta crece poco, recibe menos luz o está en una habitación más fresca, revisa el sustrato antes de repetir el riego habitual.
Actuar cuando la capa es de sales
Retira la costra y revisa el agua y el abono que utilizas. Un aporte excesivo de sales puede perjudicar a las raíces.
Si la planta está sana y el sustrato drena bien, un riego desde arriba que atraviese el sustrato ayuda a arrastrar parte de las sales. Deja salir toda el agua y vacía el plato.
Evita añadir más agua para lavar sales si el cepellón ya está empapado o la planta está deteriorándose. En ese caso conviene revisar primero las raíces y el drenaje.
Revisar las raíces si la planta se marchita
Si la planta pierde firmeza aunque la tierra sigue mojada, sácala con cuidado de la maceta y revisa las raíces. Las zonas oscuras y blandas, sobre todo si el tejido se desprende, son una señal de daño.
Conserva las partes sanas, retira las raíces podridas con herramientas limpias y utiliza sustrato nuevo y una maceta que drene. La recuperación depende de cuánto tejido sano quede.
Si la base del tallo está blanda o casi todas las raíces están dañadas, quitar la capa blanca de la superficie no resolverá el problema.
Separar otros problemas de aspecto parecido
Una capa de polvo blanco sobre las hojas puede ser oídio. Los pequeños insectos que salen del sustrato al regar pueden ser mosquitos del sustrato. Ninguno se identifica únicamente por ver la tierra blanca.
Usa la guía correspondiente al signo que has observado. Evita aplicar un tratamiento para las hojas a un depósito de sales o dar por podridas las raíces solo porque hay una capa superficial.
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Preguntas habituales
¿El moho blanco significa que las raíces están podridas?
No. El crecimiento superficial no basta para diagnosticar podredumbre. Revisa las raíces si la planta se marchita aunque el sustrato siga mojado o la base se ablanda.
¿Tengo que dejar que toda la tierra se seque?
No en todas las plantas. Ajusta el riego a la especie, deja de mantener la superficie constantemente mojada y comprueba que no quede agua retenida en el cubremacetas.
¿Hace falta cambiar toda la tierra?
Una capa superficial por sí sola no obliga a trasplantar. El sustrato deteriorado, los problemas de drenaje o las raíces dañadas sí justifican una revisión más completa.
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