El plan es parecido en los dos casos. Primero fuera el tejido tomado, después cambias las condiciones y luego revisas y vuelves a tratar hasta que no aparezca nada nuevo.
Oídio o mildiu
Pasa el dedo por encima. Si el polvo se levanta y se te queda en la yema, está posado sobre la hoja y tienes oídio. Avanza con aire cálido y seco, sin que la hoja llegue a mojarse, y ataca primero a las hojas jóvenes y a las puntas de los brotes.
Después dale la vuelta a la hoja. Un fieltro gris o violáceo en el envés, con manchas amarillentas limitadas por los nervios en el haz, es mildiu. Ese necesita tejido mojado durante horas y aparece en plantas apretadas a las que se pulveriza a menudo.
Una capa blanca y algodonosa sobre la tierra en vez de sobre la hoja no es oídio. Eso es moho sobre materia orgánica y desaparece en cuanto la superficie se seca entre riegos.
Fíjate en
- 01Si la capa está en el haz o en el envés
- 02Si se limpia pasando el dedo
- 03Manchas amarillas entre los nervios del haz
- 04Hojas jóvenes, puntas de brote y axilas
- 05Lo juntas que están las plantas entre sí
Qué haces ahora

Primero retira el tejido afectado
Quita las hojas muy cubiertas en lugar de tratarlas. Así se va de golpe la mayor parte de las esporas, y la planta encaja mejor la pérdida de unas hojas que otra semana de avance.
Sujeta una bolsa debajo mientras cortas y tira todo a la basura normal. En el compost y en el cubo de orgánico queda material que puede volver a entrar en casa.
No sacudas la planta y sácala de la habitación despacio. El polvo se desprende al tocarlo y se instala en las plantas vecinas.
Cambia las condiciones o volverá
El oídio se queda donde el aire no se mueve. Separa las plantas hasta que las hojas dejen de tocarse y ventila la habitación con regularidad.
Riega a la tierra y no por encima de las hojas, y deja de pulverizar mientras dure el brote. El tejido mojado es la condición del mildiu y también le facilita al oídio el salto a la hoja siguiente.
Revisa el abonado. Mucho nitrógeno da tejido blando y de crecimiento rápido, que es el que más se toma. No cargues el abono líquido por encima de lo que indica el envase.
Un sitio con más luz hace a la planta más resistente, siempre que no sea un salto al sol duro del mediodía detrás del cristal.

Qué dan de sí los remedios caseros
El más conocido es la leche rebajada con agua, en una proporción aproximada de una parte de leche por ocho de agua. Se usa contra el oídio desde hace mucho y actúa de forma preventiva sobre las hojas que mojas. Sobre una capa vieja y densa ya no hace casi nada.
Dentro de casa la mezcla tiene una pega práctica. Los restos de leche huelen al cabo de un día o dos, y en hojas delicadas dejan cercos.
El bicarbonato en agua con una gota de jabón potásico como adherente es la otra versión extendida. También llega solo a lo que mojas y a concentraciones altas puede quemar los bordes de la hoja.
Prueba cualquier solución en una hoja suelta y vuelve a mirarla dos días después antes de pulverizar la planta entera. Pulveriza por la tarde, nunca a pleno sol, y deja que la planta se seque.
Ninguno de estos remedios sustituye a quitar las hojas afectadas y a buscar un sitio más aireado. Son el complemento, no el centro del tratamiento.
Productos de tienda para interior
Se venden fungicidas para plantas ornamentales, unos de base vegetal y otros químicos. Mira en el envase si el producto está autorizado para plantas de interior y respeta la dosis indicada.
El resto no cambia. Un producto de contacto actúa donde llega, así que el envés, las puntas de los brotes y las axilas de las hojas necesitan la misma atención que el haz.
Con hierbas de cocina y con cualquier planta de la que comas, es el texto del envase el que decide si el producto sirve para eso. En caso de duda, te quedas con podar lo tomado y con el sitio aireado.
Revisión posterior y recaídas
Mira cada pocos días en los mismos sitios, es decir hojas jóvenes, puntas de brote, axilas y envés. Una mancha blanca nueva del tamaño de una uña es el momento de volver a intervenir.
Si la planta se mantiene limpia dos o tres semanas, el brote está superado. Devuélvela a su sitio y dale aun así algo más de espacio con las vecinas que antes.
Si en la misma habitación vuelve una y otra vez, el problema son las condiciones y no el producto. Un cuarto que se ventila poco y unas plantas apretadas lo generan de nuevo sin fallar.
Qué ves
Qué haces ahora

A qué plantas de interior les toca más
El oídio prefiere las hojas blandas. La begonia, la violeta africana, el crisantemo, la gerbera y el coleo lo cogen con frecuencia, igual que las hierbas de la ventana como el romero y la salvia cuando están muy juntas.
Las plantas de hoja dura y correosa lo enseñan pocas veces. Un árbol del caucho junto a una begonia afectada suele quedarse limpio.
La vía de entrada más habitual es una planta recién comprada. Deja cada nueva adquisición dos o tres semanas aparte y revisa sus hojas jóvenes durante ese tiempo.
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Preguntas habituales
¿Qué remedios caseros valen contra el oídio?
La leche rebajada sobre las hojas es el más conocido y se usa contra el oídio desde hace mucho. El bicarbonato en agua con una gota de jabón potásico es la otra opción. Los dos actúan solo donde mojas y no sustituyen a quitar las hojas afectadas.
¿Cómo distingo el oídio del mildiu?
El oídio está encima de la hoja y se limpia con el dedo. El mildiu forma un fieltro gris en el envés, y el haz muestra manchas amarillas entre los nervios. Al oídio le gusta el calor seco, el mildiu necesita hoja mojada.
¿El oídio se contagia entre plantas de interior?
Sí, al resto de plantas de la habitación. Las esporas se desprenden al tocar y se posan en las hojas de al lado. Aparta la planta afectada y muévela despacio, sin sacudirla.
¿Corto todas las hojas afectadas?
Quita las que estén muy cubiertas mientras a la planta le quede hoja sana suficiente. Con un ataque fuerte es mejor hacerlo en dos pasadas separadas unos días, para que conserve superficie verde.
¿El oídio viene de regar demasiado?
El oídio no, ese prefiere calor seco. El mildiu sí, porque necesita la hoja mojada durante horas. En los dos casos riega a la tierra y no por encima de las hojas.
¿Sirve el bicarbonato contra el oídio?
El bicarbonato es el ingrediente principal de muchas recetas caseras y por eso se recomienda tanto. Actúa solo donde la solución moja la hoja, y a concentraciones altas las hojas delicadas salen con los bordes quemados. Prueba primero en una hoja.
Última revisión: 2026-09-07







