Solo las puntas y bordes más exteriores se vuelven marrones y apergaminadas mientras el resto de la hoja está bien: más común en invierno con la calefacción encendida, y esta planta prefiere una humedad del 50–70 %.
La solución
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Sube la humedad con un plato de arcilla expandida húmeda o un humidificador cerca.
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Evita pulverizar directamente sobre las hojas, lo que puede favorecer la podredumbre en esta planta.
Otras causas posibles
¿No coincide? Compara las señales de abajo para encontrar la causa.
Riego irregular o insuficiente
La tierra se seca mucho entre riegos, así que las puntas, las últimas en recibir agua, se resecan primero.
La solución
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Riega de forma más uniforme: comprueba la tierra regularmente y no dejes que se seque del todo, luego empapa bien.
Minerales del agua dura y sales acumuladas
Las puntas se ponen marrones poco a poco, a lo largo de meses, pese a un riego regular, y se forma una costra blanca en la superficie de la tierra o en el borde de la maceta.
Cómo saberlo
El agua dura o las sales del abono pueden dejar esta costra.
No demuestra que haya daño por flúor.
La solución
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Cambia a agua de lluvia o destilada y enjuaga la maceta de vez en cuando para lavar las sales acumuladas.
Quemadura por abono
Las puntas se ponen marrones una o dos semanas después de abonar, a veces con una costra blanca en la superficie de la tierra o en el borde de la maceta.
Cómo saberlo
Pasa al abonar demasiado a menudo o demasiado fuerte.
La solución
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Enjuaga a fondo con agua limpia y abona con menos frecuencia, siempre diluido.
Demasiado sol directo
Manchas marrones secas o bordes quemados aparecen donde el sol fuerte golpea la hoja.
La solución
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Aléjala del cristal y colócala en un lugar con una luz adecuada.
Más detalles
Esta planta necesita una luz adecuada, no pleno sol.