El amarilleo es la señal de alarma más común que da Echeveria, y casi siempre se remonta al riego. En esta planta suele mostrarse como hojas amarillentas y tallo blando, así puedes leer cuál es tu causa.
Exceso de agua y podredumbre en la base. Deja de regar por completo. Riega de nuevo solo si la tierra se ha secado por completo, y comprueba que la maceta drene de verdad. Si la base está blanda o huele agria, sácala de la maceta, corta el tejido blando y trasplántala a sustrato fresco y bien drenado.
Qué lo provoca
Poca luz
Cómo saberlo
El amarilleo aparece junto con brotes nuevos pálidos y estirados que se inclinan hacia la ventana más cercana. Echeveria necesita una luz adecuada. Estas señales indican que el lugar es demasiado oscuro.
La solución
Muévela a un sitio más luminoso con la luz adecuada, pero lejos del sol duro de mediodía, que quema.
Sed (falta de riego)
Cómo saberlo
La tierra está completamente seca, y el amarilleo llega junto con hojas arrugadas en lugar de un crecimiento blando y podrido.
La solución
Riega a fondo, para Echeveria eso suele ser cada 11 a 17 días en verano, y luego acostúmbrate a tocar la tierra antes de cada riego en vez de regar un día fijo.
Hambre, pero rara vez el culpable real
Cómo saberlo
Echeveria crece despacio y necesita muy poco abono, así que un desvanecimiento uniforme y pálido tras muchos meses sin abonar es posible, pero revisa antes el riego y la luz: son causas mucho más frecuentes en esta planta.
La solución
Abona con un fertilizante para cactus/suculentas diluido a media potencia, solo una o dos veces en la temporada de crecimiento. Abonar en exceso a una planta de crecimiento tan lento hace más daño que bien.
Simple vejez
Cómo saberlo
Una hoja exterior más vieja cerca de la base amarillea sola y despacio mientras el centro sigue produciendo brotes nuevos y sanos: renovación normal en Echeveria, no un síntoma.
La solución
No pasa nada malo: corta la hoja gastada limpiamente por su base y sigue adelante.
Prevención
Déjala secar del todo entre riegos, nunca la dejes sobre un plato con agua, y mantenla con luz brillante. La pudrición de raíces, no la sed, es el verdadero riesgo en esta planta.